Llegamos cansados al hotel, preparando ya las maletas para el regreso a casa, requeríamos dormir aunque sea unas horas para aguantar la jornada del trayecto que sería de unas 10 horas, así que decidimos dormir un poco pero apetecíamos algo de comer, sin embargo afuera de un hotel de Cuba, no es tan sencillo encontrar donde comer; después de caminar un poco nos encontramos con fiesta en la calle, música y risas cada ves aumentaban conforme nos acercábamos, el sol se encontraba besando el mar y nuestras ansias se notaban de ver que ocurría.
Antes de llegar al evento, nos detuvimos en un pequeño malecón a observar el atardecer, a pesar que se avecinaba el Huracán Dorian, el mar se encontraba tranquilo. Caminando entre unas palapas fuimos descubriendo una cuba auténtica, un grupo de niñas jugando dominó arriba de unas piedras de arrecife, y más adelante familias completas bailando y sonriendo. Compramos una hamburguesa y una pizza por no más de 4 CUC, lo cual nos agradó bastante porque ya no traíamos más que 20 CUC, porque regresaríamos a México en unas horas más.
Al acercarnos con gente oriunda de La Habana, nos comentaron que celebraban el final del verano, y como es tradición año con año lo celebraban con baile, batucada y festejos. Formaban filas y filas de cubanos, hicieron un circulo y seguían bailando, muchos bailarines profesionales inyectaban júbilo. Niños, mujeres, adultos y ancianos, todos en el festejo del termino de verano organizada por La Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) quienes comenzaron la organización de este evento por el aniversario número 500 de Cuba.
Satisfechos y emocionalmente contentos, nos dirigimos al hotel para poder dormir un par de horas y ahora si, emprender el viaje de regreso a nuestro México querido.
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